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miércoles, 27 de junio de 2018

10 claves para sobrevivir a 8 horas de ordenador

Si hay una epidemia en el siglo XXI, es sin duda la del "síndrome del ordenador". Esta herramienta se ha convertido en imprescindible para la inmensa mayoría de puestos de trabajo, y pocos son los que no la utilizan diariamente. El PC ha facilitado y agilizado el trabajo en la oficina, pero también tiene su parte negativa: largas horas frente a él, su uso en modo "multi-tarea" mientras atendemos al teléfono, escribimos a mano o buscamos entre los papeles ese documento que necesitamos y que parece haberse escondido en el último rincón...

¿Las consecuencias? Según los últimos estudios, el 75% de las personas que pasan más de 8 horas frente al ordenador presentan problemas musculoesqueléticos derivados de una mala ergonomía o de la inadecuada adaptación del mobiliario y elementos del puesto.

¿Qué podemos hacer para evitar o, al menos, paliar estas molestias? Ahí van 10 consejos que os pueden ser de ayuda (también os recomendamos el artículo "10 consejos sobre higiene postural"):




  • En primer lugar, la disposición del lugar de trabajo. Debemos repartir los diferentes elementos (pc, teléfono, impresora, bandejas de documentos, etc) por todo el espacio disponible; así, evitamos realizar movimientos repetitivos. 
  • Colocaremos la pantalla del ordenador a la altura de los ojos y siempre de frente, de manera que no tengamos que mantener girado el cuello para mirar hacia ella. 
  • Procuraremos tener el antebrazo que utilicemos para manejar el ratón completamente apoyado en la mesa, sin dejar el codo en el aire. 
  • La silla en que nos sentamos debe tener una altura que nos permita tener los pies apoyados en el suelo. En caso de que las piernas queden colgando, colocaremos un reposapies para así evitar la compresión detrás de los miembros inferiores. 
  • La espalda debe estar recta y apoyada en el respaldo o, en su defecto, colocaremos un almohadón para cuidar nuestras lumbares. 
  • Cuidado con las piernas: no debemos cruzarlas, para dejar que la circulación sanguínea fluya correctamente. 
  • Un hábito muy común (y muy perjudicial) es el de sujetar el teléfono inclinando lateralmente el cuello en lugar de hacerlo con la mano. ¡Error! Es una de las causas más comunes de contractura en la musculatura cervical y de los temidos vértigos. 
  • Para evitar el entumecimiento del cuerpo, es recomendable levantarse cada 60-90 minutos y dar un paseo corto durante un minuto aproximadamente. 
  • Podemos aprovechar ese minuto para realizar algunos estiramientos: elevar los brazos; entrelazar los dedos en la espalda mientras sacamos el pecho hacia fuera, o tocar las puntas de los pies con las manos son una buena manera de aliviar nuestra espalda y dar un respiro a los antebrazos. 
  • El estrés es uno de los peores enemigos de nuestros músculos. La tensión continua se traslada a nuestro cuerpo en forma de rigidez y acaba derivando en contracturas. Así que, ¡keep calm!
Siguiendo estas recomendaciones no podemos prometer que las horas frente al ordenador pasarán más rápido, ¡pero seguro que sí lo harán de forma más confortable! 

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Kinesiotape, ¿efectividad o marketing?

En la oficina, en el gimnasio... Seguro que has visto a alguien que dejaba ver en su espalda, brazos o piernas las famosas tiras de colores conocidas como Kinesiotape

Este vendaje, llamativo por sus diferentes tonos e incluso dibujos, se hizo popular a raíz de que varios deportistas de élite los mostraran en entrenamientos o competiciones. Desde entonces, se han convertido en uno de los "tratamiento estrella" en las clínicas de fisioterapia demandado por los pacientes, se han podido ver en desfiles de moda como complemento e incluso ¡se pueden comprar en algunos supermercados! 



¿Panacea o marketing?
Podríamos decir que tiene un porcentaje de ambos componentes. Esta técnica de vendaje neuromuscular, aplicado con técnicas específicas, se utiliza para despegar el músculo de las fascias y la piel, produciendo así una "descarga natural" de las zonas lesionadas.  Los diferentes colores se supone que determinan la resistencia del vendaje en concreto. 

El efecto de esta técnica es el de inhibir la actividad del músculo o el grupo muscular, y se logra tras un tratamiento fisioterápico como complemento a este, no por sí solo. Sin embargo, este es un efecto que no es exclusivo del Kinesiotaping, sino que también se logra con los vendajes tradicionales, siempre que estén colocados de la manera adecuada.  Sin embargo, el hecho de que personajes famosos los lleven ha supuesto una estupenda estrategia de marketing que se ha aprovechado para vender el kinesiotaping casi como un "producto milagro". ¿Es realmente así? Vamos a verlo...

A favor

  • Aplicando el vendaje tras una sesión de fisioterapia, se logra alargar el efecto del tratamiento y potenciar los efectos del mismo. 
  • La sensación de limitación de la movilidad de la zona afectada (aunque leve) hace que se fuercen menos los gestos que causan el dolor, reduciéndolo de este modo. 
  • Su aplicación es sencilla, siempre y cuando se conozcan las técnicas apropiadas.
  • El efecto estético de los colores y dibujos hace que la reticencia a usarlo sea menor.
  • Es resistente al agua, lo que permite la práctica de deportes acuáticos.
En contra
  • No es un tratamiento efectivo por sí solo en la gran mayoría de casos.
  • No hay estudios científicos relevantes que aseguren la efectividad de este tipo de terapia. 
  • Su aplicación de manera incorrecta puede agravar la lesión que se pretende curar.
  • No se debe aplicar nunca cuando haya procesos infecciosos, heridas o quemaduras en la zona. Tampoco si no hay un diagnóstico previo que asegure que su utilización está indicada y es segura. 
  • ¿Te escayolarías un pie tú solo, o te operarías de la rodilla viendo un tutorial de Youtube? NUNCA deben aplicarse por uno mismo, siempre por un profesional. 
En definitiva, el vendaje neuromuscular puede ser de ayuda para el tratamiento de una lesión siempre y cuando esté correctamente indicado para la mismo y colocado por un profesional de manera adecuada, pero no es la solución universal. ¿Lo mejor? Atender siempre los consejos de tu traumatólogo y fisioterapeuta y sigue sus recomendaciones, ¡ellos saben mejor que nadie qué técnica es la mejor para solucionar tu problema! 


martes, 4 de febrero de 2014

Verdades y mentiras de la fisioterapia (II)

¡Hola a tod@s de nuevo! Esta semana continuamos con el tema del anterior post, algunas creencias ciertas y otras erróneas sobre la visita al profesional de la fisioterapia. ¡Espero que os sean útiles!

6. "Cuanto más aprieta el músculo, mejor" - Uno de los grandes errores. Algunos pacientes me piden que les haga un masaje más fuerte, que "apriete más" porque creen que así el masaje hace más efecto o la contractura o lesión desaparecerá antes. Al contrario: podemos ocasionar un efecto rebote y, además, los dolores al día siguiente pueden ser insoportables, puedes tener mareos... El fisioterapeuta, explorando la zona, sabe la intensidad que debe aplicar a su trabajo. Es como una tuerca: si la apretamos demasiado, se pasa de rosca.

foto: dime.um.es

7. "El fisioterapeuta sólo sirve para temas musculares" - Nuestro trabajo engloba todo aquello que tiene relación con el sistema musculoesquelético y sistema nervioso, tanto central como periférico. De ahí que existan fisioterapeutas especializados en todos los temas relacionados con salud, no sólo con traumatología (tendón, ligamento, músculo o hueso): fisioterapia respiratoria, pediátrica, cardiocirculatoria, etcétera.

8. "Sólo acudo al fisio cuando me duele" - Como ya hemos hablado en otros posts, no es recomendable esperar a tener un dolor intenso para acudir a la consulta. Esto tampoco quiere decir que debamos ser alarmistas pero ante una molestia, cuanto antes sepamos su causa y comencemos a tratarla (en el caso de que sea necesario), más rápido evolucionaremos. De lo contrario, algo que podría solucionarse en pocas semanas puede alargarse a varios meses e incluso años. Además, la prevención es importante cuando tenemos tendencia a la aparición de alguna lesión (por ejemplo, contracturas de origen postural)

9. "El fisioterapeuta NO diagnostica" - Para eso están los médicos. Nosotros podemos realizar valoraciones fisioterápicas, es decir, con la exploración del paciente y ésta sirve a la hora de que determinemos el tratamiento que vamos a realizar en la consulta pero la emisión tanto de diagnóstico como de informes corresponde al facultativo, excepto en los casos de medicina legal en los que el fisio actúe como perito.

¿Tenéis alguna duda más que os gustaría resolver? Podéis hacérmela llegar en el apartado de comentarios que hay justo debajo de este post o a través del correo, getsemaniubeda@gmail.com

Espero que esta serie de posts os hayan servido para borrar algunos mitos sobre nuestro trabajo diario y para confirmar otros. Me pongo en marcha a preparar el siguiente tema. ¡Feliz semana!

martes, 21 de enero de 2014

Verdades y mentiras de la fisioterapia (I)

A menudo podemos observar en la consulta pacientes que llegan o llaman con algunas dudas e ideas erróneas sobre en qué consiste nuestro trabajo y las funciones del mismo. Por eso, en este post quiero aclarar, desde mi punto de vista, algunos conceptos sobre qué es, qué NO es y para qué sirve la fisioterapia:

1. "Un fisioterapeuta no es un masajista." - La fisioterapia es más que un masaje; se trata de un conjunto de medios físicos que, combinadas, buscan mejorar la salud física del paciente. Esto quiere decir dos cosas: ni consiste sólo en un masaje manual, ni sólo en aparatos. Cada caso se debe valorar y establecer la cantidad de una cosa y otra que es necesaria. Algunos centros basan sus tratamientos únicamente en pasar a sus pacientes por sucesivos aparatos novedosos-ultra-mega-sónicos para obviar su falta de profesionalidad, de personal, o de ambas cosas, lo cual es totalmente respetable y también se considera fisioterapia. Tampoco se trata de dar un masaje manual de una hora de duración porque su efecto por sí solo será insuficiente en una gran mayoría de casos.

foto:groupon.es


2. "La fisioterapia no es una ciencia exacta." - Cada tratamiento es diferente al anterior o al siguiente. Personalmente, soy contraria a seguir protocolos regidos por patrones que se repiten sesión tras sesión, por una sencilla razón: el estado del paciente cuando llega a la primera visita nada tiene que ver con el que tendrá la tercera, la quinta ni mucho menos las últimas. La duración depende de la zona, la lesión a tratar y el estado de la misma.  Las sesiones cronometradas responden más a un interés económico que de atención a la salud del paciente.

3. "La fisioterapia es sólo para deportistas" - Es cierto que para los deportistas es indispensable contar con un fisioterapeuta "de cabecera" pero todos estamos expuestos a lesiones en nuestras actividades de la vida diaria: posturas, movimientos, esfuerzos y determinadas patologías inherentes o no a la edad requieren de tratamientos curativos y/o paliativos. La fisioterapia trata de hacer nuestro día a día más confortable.

4. "La fisioterapia duele". - No hay que tener miedo a acudir al fisioterapeuta porque no es así. Al contrario, ¡lo que sentirás es alivio! En la manipulación de una zona contracturada o lesionada puedes notar cierta molestia pero no deja de ser un "dolor agradable" porque te alivia la tensión de la zona. Si cuando el fisio trabaja tu cuerpo sientes mucho dolor, avísalo y te dirá si es lo normal o debe reducir la intensidad. Es cierto que en ocasiones en que la musculatura está muy cargada, se puede sentir cierta molestia al día siguiente que generalmente se eliminará con los analgésicos habituales.

5. "Cuando me crujen, me siento mejor" - Realmente, el "crujir" no es más que eliminar a modo de un gas que se acumula en nuestras articulaciones. Esa función es más propia de osteópatas y, aunque los fisios estamos capacitados para realizarla, particularmente no soy partidaria de ella porque creo que son más sus posibles riesgos que sus beneficios. Y recordar: un fisioterapeuta puede tener la especialidad en osteopatía pero un osteópata por sí solo NO PUEDE EJERCER COMO FISIOTERAPEUTA.Lo mismo se aplica a los quiromasajistas. Es como si un traumatólogo no fuese previamente licenciado en Medicina.

En el próximo post seguimos hablando de ello con algunos tips más ¡Feliz semana!

martes, 12 de noviembre de 2013

Sobrecarga, la antesala de la lesión

¡Hola a tod@s!

Tal y como ya os adelanté cuando hablamos de las contracturas y las roturas fibrilares, en este post vamos a tratar la que es, sin duda, la antesala de las lesiones anteriores: la sobrecarga muscular.

¿Qué es una sobrecarga?

Muy sencillo: la sobrecarga es el aumento de tensión de un músculo, lo que conlleva a que no tenga su elasticidad habitual. Esto nos indica la fatiga del músculo en cuestión, es decir, que está sometido a más actividad de la habitual o que estamos realizando algún "uso" incorrecto del mismo.

La sobrecarga es el paso previo a una posible lesión, como una contractura, rotura fibrilar, etc. El organismo, en este caso el grupo muscular en cuestión, nos avisa de que no está en condiciones idóneas y es conveniente relajarlo para que vuelva a su estado óptimo.


foto: efe


¿Por qué se produce?

Las causas por las que el músculo se sobrecarga pueden ser muy diversas. Las más habituales son:

  • Actividad diaria (trabajo, hogar, niños...)
  • Práctica de deporte, cuando no estamos acostumbrados a ello, o si lo estamos, por un sobreesfuerzo mayor al habitual (por ejemplo, no trabajamos igual ante un partido amistoso que ante un campeonato)
  • Tras una lesión mal curada, cuando no ha habido una recuperación completa y volvemos a la actividad habitual o a aquella que produjo el problema.
Es importante recalcar llegados a este punto que la sobrecarga no es lo mismo que "tener agujetas".  El dolor es similar pero el origen es diferente. Las agujetas se producen siempre a consecuencia de la realización de ejercicio o esfuerzo físico, mientras que la sobrecarga puede aparecer por estas causas pero también con la actividad habitual o las posturas de la vida diaria. 

¿Qué síntomas notamos?

El paciente suele apreciar la zona sobrecargada con mucha dureza al tacto y a la presión pero, a diferencia de la contractura (en la que se nota lo que muchos refieren como "bolita"), en estos casos el dolor se extiende como una banda tensa a lo largo de toda la zona.
  • Dolor
  • Limitación de la movilidad
  • En ocasiones, sensación de quemazón por una alteración de la circulación a consecuencia de la sobrecarga
  • Atrofia muscular, derivada de la pérdida de masa de la parte afectada
¿Cómo actuar ante una sobrecarga?

Los masajes manuales y con estiramientos, unidos a terapias complementarias son las fórmulas para poner de nuevo el músculo en forma. Sin embargo, estableceremos dos pautas a seguir, dependiendo de las circunstancias del paciente:
  • Si la sobrecarga llega tras una lesión previa, los esfuerzos se centrarán en recuperar completamente la parte afectada antes de reiniciar la actividad, para poder hacerlo en plenas factulades.
  • Si no hay lesión previa, con los tratamientos que hemos indicado al comienzo del párrafo calentaremos y estiraremos el músculo con tendencia a la sobrecarga.
¿Cómo se pueden prevenir?


  • Evitando posturas incómodas, en las que algún músculo esté en tensión
  • Trabajando en un ambiente cómodo, con una higiene postural saludable
  • Realizando actividad física en condiciones adecuadas:
    • El equipamiento, y especialmente el calzado, es fundamental que sea el correcto a la hora de realizar deporte
    • El terreno en el que practiquemos la actividad, sea del tipo que sea, debe ser adecuado a la misma.
Espero que este post os sirva de ayuda para prevenir y cuidar un poco mejor vuestro organismo.

¡Hasta el próximo post!

lunes, 30 de septiembre de 2013

Contracturas

En este post seguro que muchos de vosotros (por no decir todos) os vais a sentir identificados. Y es que ¿quién no ha sentido alguna vez ese dolor agudo en el cuello que parece atravesarte el músculo? ¿Quién no ha notado un "nudo", "bolita" o "mordisco" en alguna parte de nuestra espalda? Esa es la molestia que se siente cuando se padece una contractura

foto: tumedico.com


¿Qué es una contractura?
Técnicamente, se define como una "contracción involuntaria, duradera o permanente, de uno o más grupos musculares". Para que lo entendáis mejor, todos los músculos del cuerpo tienen una cierta tensión, que les permite mantenernos en pie y realizar los movimientos. Los músculos funcionan contrayéndose o relajándose, es decir, estirando y encogiendo. Cuando la musculatura se tensa durante mucho tiempo y no consigue llegar a la relajación (por diversas causas que ahora veremos), se forma la contractura.

Existe una fase previa a la contractura, la llamada sobrecarga: consiste en una banda tensa en la que el "nudo" todavía no se ha formado pero el músculo comienza a tener una cierta tensión anormal.

¿Qué causas la producen?
Las causas pueden ser muy diversas: un aumento de tensión, una postura mantenida durante mucho tiempo, un golpe (por ejemplo, un accidente de trafico) o un encamamiento...

En una contractura, ¿los músculos se "montan"?
Esta es una de las ideas erróneas que muchos pacientes tienen. En realidad NO es así: las fibras musculares son como un montón de hilos y cuando se tensan y no llegan a relajarse podríamos decir que se anudan. Es debido a ello que desde fuera se notan al tacto bultos en la zona afectada, e incluso, en las contracturas más acentuadas, podemos llegar a apreciarlos con la vista. 

¿Cómo se tratan?
Se puede relajar la musculatura bien con medicación o mediante tratamientos de fisioterapia combinados con terapias manuales y sonoterapia. Esta opción sirve para "desenredar" las fibras del músculo; podríamos compararlo con el cepillo que utilizamos para deshacer los enredos del pelo.  El tratamiento es similar tanto para la sobrecarga como para la contractura pero el tiempo de recuperación variará dependiendo de si la contractura está establecida o no y del tiempo de evolución desde que se formó

Normalmente, las contracturas derivadas de posturas suelen tener tendencia a cronificarse, con lo que su eliminación suele ser larga, llegando a quedarse en fase dormida y a activarse puntualmente, en función de si repetimos el agente que la desencadena.

¿Cómo se pueden prevenir?
Para evitar la aparición de contracturas o disminuir la intensidad de éstas es recomendable seguir los siguientes consejos:
Cualquier duda, recordad que podéis hacérmela llegar a través del apartado de comentarios de este blog, al correo getsemaniubeda@gmail.com, o bien a través de Facebook (Fisioterapia Getsemaní Úbeda) o Twitter (FisioGetsemani)

¡Feliz semana!


lunes, 5 de agosto de 2013

En vacaciones, ¡que no sufra tu cuerpo!



Ha llegado, por fin, agosto. Después de un año de gratificante y al mismo tiempo intenso trabajo, cerramos el gabinete de fisioterapia hasta el próximo 2 de septiembre. Toca descansar y reponer fuerzas para estar a disposición de todos vosotr@s dentro de cuatro semanas. El blog también se toma un respiro por vacaciones. 

Pero te hayas ido, te vayas o te quedes nunca debemos descuidar el cuidado de la salud de nuestro cuerpo, que en verano puede sufrir especialmente. Por eso, el último post antes del descanso es un decálogo de consejos para que tu cuerpo no se resienta tras las merecidas vacaciones:

1. Extrañar la cama. Si vas a dormir en una cama que no es la habitual (ya sea en hotel, apartamento, etc), es importante adoptar posturas adecuadas para evitar los dolores articulares y musculares, consecuencia de lo que coloquialmente se conoce como "extrañar la cama". Las posturas recomendables son boca arriba (decúbito supino) o en posición fetal (decubito lateral).

2. La almohada. Siguiendo con el punto anterior, el uso de un almohadón correcto es fundamental para evitar dolores al día siguiente. Hoy en día, ya existen en muchos hoteles una carta de amohadas para que el cliente pueda elegir la que más se ajusta a la que utiliza habitualmente.

3. Levántate y anda. En viajes largos, cada dos horas es recomendable parar y bajar del vehículo para dar un ligero paseo. Si vas en avión o en barco, levántate y anda por el pasillo o la cubierta respectivamente.Con ello favoreceremos la circulación y evitaremos picores y dolores en las piernas. En todos los casos, utiliza además almohadas cervicales de viaje.

4. Cuidado con las corrientes de aire. En noches calurosas, tenemos tendencia a dormir con las ventanas abiertas o con el aire acondicionado en marcha. Mucha precaución porque estar expuestos directamente a las corrientes puede hacer que nos levantemos con una dolorosa tortícolis (o con un buen resfriado).

5. Ejercicio inconsciente. Al sumergirnos en la playa o en la piscina y jugar o realizar deporte en ellas, nos encontramos frescos y no tenemos sensación de esfuerzo; lo vemos como un juego, pero ¡ojo! en realidad nuestro cuerpo está trabajando. Si no estamos acostumbrados a ello, pueden aparecer las llamadas lesiones del "deportista inexperto": contracturas, roturas musculares, esguinces...

6. Mantener el hábito. Teniendo en cuenta el punto anterior, es recomendable no excederse pero tampoco abandonar completamente los hábitos saludables (tras la vuelta de vacaciones hablaremos de la pérdida de tono muscular tras un período de inactividad). Y si durante el año no has hecho ejercicio pero quieres empezar ahora, hazlo progresivamente.

7. Natación. Si tienes problemas de espaldas, aprovecha para nadar. Pero antes de elegir el estilo que vas a practicas, consúltalo con tu fisioterapeuta, porque todos no son adecuados para según qué problemas.

8. El calzado. Vuelvo a incidir en este importante aspecto, que también en vacaciones debemos cuidar. Los zapatos de verano (especialmente las sandalias planas, con tiras, los taconazos finos y altos o las chanclas de dedo) destrozan los pies y suelen provocar, a medio-corto plazo, fascitis, tendinitir y metatarsalgias (dolor en la almohadilla del pie). El calzado ideal es el zapato con un poco de suela o de cuña (3-4 centímetros de tacón para las mujeres), para que amortigüe nuestras pisadas.

9. No, gracias. Esa debería ser tu respuesta si estás en la playa y se acercan ofreciéndote un masaje (algunos, incluso con "final feliz"). Las personas que lo hacen están cometiendo un delito contra la salud, al tratarse de NO PROFESIONALES de la fisioterapia. Para ti, es todo un riesgo: por un lado, a nivel muscular por las lesiones que te pueda crear; y por otro, porque no hay ningún tipo de higiene y las condiciones del "paciente" (tumbado en la arena o en una hamaca) no son las apropiadas. La garantía es cero, por no hablar de otras consecuencias (como que desaparezcan misteriosamente tus pertenencias). Por desgracia, en la consulta todos los años vemos muchísimos casos de gente lesionadas por estas prácticas.

10. El último punto no es un consejo sino una obligación: DISFRUTA, descansa y aprovecha para recargar pilas. Pero, eso sí, sin dejar de cuidar tu cuerpo para que la vuelta sea un poco menos difícil.

¡FELIZ VERANO! 

lunes, 24 de junio de 2013

¿Es mejor correr o andar?

¡Cuántas veces habré oído esta pregunta en la consulta! Y cuántas "hipótesis" se oyen y se leen al respecto... ¿Ciertas? Algunas sí y muchas otras no. Por eso, siguiendo con el último post vamos a dedicarnos a decidir cuál de las dos opciones es la más adecuada para cada uno.

foto:entrenamientos.es


En primer lugar, hay que decir que la elección de la actividad depende fundamentalmente de nosotros. El hecho de correr o de andar implica unas características y un esfuerzo determinados y nuestras condiciones físicas, capacidades y disponibilidad serán las que hagan más adecuada una u otra opción.

Beneficios, diferencias y falsos mitos
Salir a andar o a correr aporta beneficios importantes a nivel óseo, muscular y articular; tonifica el cuerpo y mejora el sistema cardiocirculatorio. 

Debemos, en primer lugar, romper un mito: andando no se quema grasa. FALSO. Si se hace a una velocidad rápida (nada de pasear) conseguiremos reducir centímetros y tonificar. Evidentemente, el ritmo de pérdida es más lento que si corremos pero es más importante la constancia y la regularidad en la actividad física que la intensidad.

En el caso de hacer footing, es importante mantener un ritmo constante durante el ejercicio (no cambiar bruscamente) e ir aumentando progresivamente la velocidad de la carrera con el paso de las semanas.

Tanto si elegimos andar como si optamos por correr, es fundamental NO parar de golpe. Antes de finalizar debemos dedicar los últimos minutos a la llamada "Vuelta a la calma" (especialmente al correr), en la que disminuiremos progresivamente el ritmo para acabar realizando estiramientos y respiraciones profundas que ayuden a nuestro organismo a volver a la normalidad.

¿Cómo sé qué es mejor para mí?
Algunos factores que debemos tener en cuenta a la hora de decantarnos son:

* Edad: a partir de 60-65 años es más recomendable andar que correr.

* Condiciones físicas y de salud: si no tienes experiencia previa haciendo deporte o no has realizado durante mucho tiempo atrás, si acabas de salir de una convalecencia... opta por comenzar andando. Las personas con problemas de corazón o colesterol así como problemas en rodillas, tobillos, caderas o espalda deben optar por andar y NO correr sin antes consultar con su fisioterapeuta o médico.

* Tiempo que le puedes dedicar: es fundamental este factor de cara a evitar lesiones. Mejor andar 3 días a la semana que correr únicamente uno, y viceversa.

* Durante cuánto tiempo quiero realizar la actividad: a largo plazo, andar provoca menos lesiones que correr

* Qué resultado quiero obtener y en cuánto tiempo: para mantener el cuerpo en forma y activado basta con andar durante una hora un par de días a la semana. Si queremos resultados visibles de forma más rápida, correr será la mejor opción.

Mi consejo...
Comienza andando 2-3 días a la semana a velocidad rápida para adaptar tu cuerpo y, poco a poco, aumenta el ritmo para pasar en unos meses a correr.

jueves, 14 de marzo de 2013

Consejos para Fallas

foto: blogs.publico.es

El post de hoy va dedicado a todos aquellos que durante los próximos días disfruten de las Fallas de Valencia pero se puede aplicar a cualquier episodio de largas caminatas, plantones y posiciones incómodas durante largo rato. Con estos sencillos consejos, ayudaremos a que nuestra espalda y nuestras piernas sufran menos. El 20 de marzo las consecuencias serán menos duras. 

1. Es fundamental usar calzado cómodo pero no totalmente plano. Lo mejor tanto para los pies como para el dolor de espalda son cuñas de 3-4 centímetros.

2. Si hace frío o viento, protegerse el cuello con un pañuelo o bufanda nos ayudará a evitar dolores repentinos y tortícolis por corrientes de aire, incluso aunque haga sol. Esto es especialmente importante cuando nos enfrentamos a un cambio brusco de temperatura, al pasar de una aglomeración de gente a espacios abiertos.

3. Viendo el castillo o la mascletà, es recomendable procurar no estar muy cerca para no levantar excesivamente hacia atrás la cabeza. Así se evitan muchos dolores de cuello, que pueden producir incluso mareos.

4. En el mismo caso que en el punto 3, se evitan dolores de espalda apoyándonos, siempre que sea posible, en una superficie (pared, por ejemplo).

5. Después de un día de caminatas, verbenas o bailes, los pies sufren tremendamente. Lo mejor para aliviarlos y ponerlos a punto para el día siguiente es, cuando lleguemos a casa, meterlos en agua caliente (¡¡pero no hirviendo!!) y realizar movimientos con los dedos al tiempo que nos masajeamos la planta de los pies. Si añades un poco de sal al agua, te resultará más relajante.

Si a pesar de estos consejos, las Fallas os dejan de "regalo" cualquier problema muscular o de articulación, no dudéis en acudir a la consulta de fisioterapia.

Estad atentos al blog porque muy pronto habrá sorpresas que seguro os gustarán. 

¡Felices Fallas! ¡A disfrutarlas y a cuidar nuestro cuerpo!

jueves, 7 de febrero de 2013

Los efectos del daño

foto: cosasdesalud

Seguro que muchos de vosotr@s habéis padecido o conocéis a alguien que tras un accidente leve de tráfico (sobre todo en ciudad) siente dolores terribles de cuello y vértigos e incluso debe coger la baja laboral durante varios días. Esa persona tiene lo que en fisioterapia se conoce como Esguince o Latigazo Cervical. El movimiento brusco de nuestra cabeza a consecuencia de la fuerza del golpe hace que se produzca una alteración en los músculos del cuello y en la parte alta de la espalda. Los síntomas de esta patología son muy desagradables y, en muchos casos, duraderos en el tiempo: dolor cervical y de cabeza, mareo, bloqueo y limitación de la movilidad, náuseas...

Otro problema que, por desgracia, últimamente estamos acostumbrados a ver y oír, en ocasiones muy cerca de nosotr@s, es el del Ictus cerebral y su peor consecuencia: la parálisis de media parte del cuerpo, conocida técnicamente como Hemiplejia. La pérdida de autonomía y la dependencia para realizar cualquier actividad cotidiana como el aseo personal, el movimiento o la posibilidad de comer supone un shock para las personas que lo padecen y para su entorno. La hemiplejia puede tener diversos grados; el tiempo es oro cuando ocurre y la fisioterapia es fundamental para deteminar el grado de afectación del paciente y las posibilidades de recuperación de las secuelas temporales, así como la mejora de las definitivas. 

Para valorar este tipo de secuelas, así como las de accidentes de tráfico, domésticos o laborales se emiten los llamados informes, que objetivan el grado de lesión y que son importantes a la hora de determinar una minusvalía o una baja médica. Es por ello que, con la finalidad de dar un paso más en mi profesión, este fin de semana comienzo un Curso de Valoración del Daño Corporal y Peritaje Fisioterapéutico. Estoy muy ilusionada con este nuevo proyecto, que me permitirá ampliar mis conocimientos y convertirme en perito fisioterápica. De este modo estaré capacitada y habilitada para realizar informes de minusvalías o enfermedades comunes, todo relacionado con la fisioterapia.

En el próximo post os contaré qué tal ha ido y las cosas que he aprendido y que nos pueden ser útiles a tod@s. Quiero aprovechar para daros las gracias por la estupenda acogida que ha tenido este blog, así como mis páginas de Facebook y Twitter. Ya sabéis que podéis comentar cualquier post al final del mismo (apartado de comentarios) y plantear vuestras dudas y preguntas tanto aquí como a través de las redes sociales y el correo electrónico: getsemaniubeda@gmail.com

¡Feliz final de semana!

jueves, 31 de enero de 2013

10 consejos sobre higiene postural

foto: telva.com

Sin duda, uno de los problemas que más se repiten entre los pacientes que acuden a mi consulta es el del dolor de espalda, producido por las incorrectas posturas que adoptamos en el día a día. Los que pasáis muchas horas delante del ordenador, ya sea por trabajo o por placer, seguro que os ocurre a menudo, ¿verdad?

La higiene postural, es decir, la correcta adopción de posturas y movimientos durante las actividades de la vida cotidiana, va más allá. Es fundamental para evitar problemas de huesos y articulaciones y mejorar nuestro bienestar físico. Por eso, en este primer post quiero compartir con vosotros algunos consejos que os ayudarán. ¿Cuántos de ellos cumplís?

1.- El ordenador es la principal fuente de problemas de nuestra espalda. La pantalla del PC debe estar a la altura de los ojos y siempre de frente a ellos, nunca de lado. Girar la cabeza para mirar al monitor es una de las peores acciones que a menudo realizamos.

2.- Cuando utilizamos el ratón, los antebrazos deben estar apoyados sobre la mesa. Debemos evitar tener el hombro del brazo con el que lo manejamos suspendido en el aire.

3.- Siguiendo con la configuración de nuestro espacio de trabajo o estudio, la altura ideal de la silla es aquella que permite que las rodillas formen un ángulo de 90º con el suelo. Si la silla no es regulable en altura, es recomendable usar un reposa-pies.

4.- Otro de los motivos de lesión se produce al realizar acciones de forma incorrecta. Cuando estemos inmersos en una tarea doméstica (planchar, cocinar, fregar los platos...) procura tener una pierna apoyada sobre una superficie más alta.

5.- Esta regla seguro que la habéis oído muchas veces pero pocas la cumplimos. Al levantar un objeto pesado, doblar siempre las rodillas. De esta manera, la fuerza es realizada por las piernas y no por la espalda, evitando lo que coloquialmente llamamos "engancharnos".

6.- Siguiendo con objetos pesados, si transportamos uno es mejor empujarlo que tirar de él (y además nos cansaremos menos).

7.- Consejo para mujeres: se debe procurar evitar el uso de tacones muy altos, ¡pero tampoco andes totalmente plana! Lo ideal: usar cuñas de 3-4 centímetros.

8.- En nuestros momentos de relax también debemos estar pendientes del cuidado de nuestro cuerpo. Al dormir hazlo en posición fetal o tumbado boca arriba (lo que técnicamente se conoce como posición decúbito lateral o decúbito supino).

9.- Procura que tu almohada tenga la altura adecuada, es decir, que al apoyar la cabeza en ella el cuello no quede en el aire.

10.- Cuando te sientes en el sofá hazlo con la espalda recta y apoyada en el respaldo; las piernas, por su parte, deben formar un angulo de 90º con el suelo. Otra buena opción es estirarlas sobre una silla en alto: mejorarás la circulación a la vez que cuidarás la espalda. No te sientes con los pies debajo del trasero, ¡daña tu espalda y tus rodillas también sufren!

¿Qué os parecen estos consejos? ¿Os resultan útiles? ¿Cuáles son vuestros principales problemas de higiene postural?

Recordad que podéis enviarme vuestras dudas y periódicamente las responderé en un post. Podéis dejarlas en el apartado de comentarios que encontraréis al final del post o enviándomelas por correo a getsemaniubeda@gmail.com

¡¡Espero vuestras opiniones!! Y recordad cuidar el tesoro más valioso que tenéis: vuestro cuerpo.