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miércoles, 15 de noviembre de 2017

Kinesiotape, ¿efectividad o marketing?

En la oficina, en el gimnasio... Seguro que has visto a alguien que dejaba ver en su espalda, brazos o piernas las famosas tiras de colores conocidas como Kinesiotape

Este vendaje, llamativo por sus diferentes tonos e incluso dibujos, se hizo popular a raíz de que varios deportistas de élite los mostraran en entrenamientos o competiciones. Desde entonces, se han convertido en uno de los "tratamiento estrella" en las clínicas de fisioterapia demandado por los pacientes, se han podido ver en desfiles de moda como complemento e incluso ¡se pueden comprar en algunos supermercados! 



¿Panacea o marketing?
Podríamos decir que tiene un porcentaje de ambos componentes. Esta técnica de vendaje neuromuscular, aplicado con técnicas específicas, se utiliza para despegar el músculo de las fascias y la piel, produciendo así una "descarga natural" de las zonas lesionadas.  Los diferentes colores se supone que determinan la resistencia del vendaje en concreto. 

El efecto de esta técnica es el de inhibir la actividad del músculo o el grupo muscular, y se logra tras un tratamiento fisioterápico como complemento a este, no por sí solo. Sin embargo, este es un efecto que no es exclusivo del Kinesiotaping, sino que también se logra con los vendajes tradicionales, siempre que estén colocados de la manera adecuada.  Sin embargo, el hecho de que personajes famosos los lleven ha supuesto una estupenda estrategia de marketing que se ha aprovechado para vender el kinesiotaping casi como un "producto milagro". ¿Es realmente así? Vamos a verlo...

A favor

  • Aplicando el vendaje tras una sesión de fisioterapia, se logra alargar el efecto del tratamiento y potenciar los efectos del mismo. 
  • La sensación de limitación de la movilidad de la zona afectada (aunque leve) hace que se fuercen menos los gestos que causan el dolor, reduciéndolo de este modo. 
  • Su aplicación es sencilla, siempre y cuando se conozcan las técnicas apropiadas.
  • El efecto estético de los colores y dibujos hace que la reticencia a usarlo sea menor.
  • Es resistente al agua, lo que permite la práctica de deportes acuáticos.
En contra
  • No es un tratamiento efectivo por sí solo en la gran mayoría de casos.
  • No hay estudios científicos relevantes que aseguren la efectividad de este tipo de terapia. 
  • Su aplicación de manera incorrecta puede agravar la lesión que se pretende curar.
  • No se debe aplicar nunca cuando haya procesos infecciosos, heridas o quemaduras en la zona. Tampoco si no hay un diagnóstico previo que asegure que su utilización está indicada y es segura. 
  • ¿Te escayolarías un pie tú solo, o te operarías de la rodilla viendo un tutorial de Youtube? NUNCA deben aplicarse por uno mismo, siempre por un profesional. 
En definitiva, el vendaje neuromuscular puede ser de ayuda para el tratamiento de una lesión siempre y cuando esté correctamente indicado para la mismo y colocado por un profesional de manera adecuada, pero no es la solución universal. ¿Lo mejor? Atender siempre los consejos de tu traumatólogo y fisioterapeuta y sigue sus recomendaciones, ¡ellos saben mejor que nadie qué técnica es la mejor para solucionar tu problema! 


lunes, 16 de junio de 2014

Talasoterapia: fisioterapia en la playa

Ahora que ha llegado el buen tiempo, apetece refrescarse, y qué mejor opción que la playa para aquellos que la tenemos en la ciudad o para los que disfrutan de unas merecidas vacaciones en ella. Pero debéis saber que el mar no sólo sirve para relajarnos y huir del calor sino que también tiene múltiples efectos beneficiosos para nuestro cuerpo. 

Por ello, durante todo el año pero especialmente en verano, es buen momento para practicar la Talasoterapia. Esta palabra, que deriva de las raíces griegas Thálassa (mar) y Therapeia (curación) designa el aprovechamiento del mar con fines terapéuticos. Gracias a las cualidades físicas del agua del mar, ésta se convierte en un tratamiento perfecto para nuestro organismo, llamado Hidroterapia. Si a ello le sumamos la acción de la arena del mar como agente terapéutico termoterápico o cinesiterápico, los beneficios se multiplican.


¿Qué beneficios tiene la Talasoterapia?
No voy a entrar en este post a detallaros las cualidades físicas y químicas del agua pero sí que es importante conocer los efectos positivos del baño en el mar (la técnica más característica de la talasoterapia).

  • En primer lugar, la inmersión en el agua del mar actúa como un estímulo frío, dado que su temperatura es inferior en bastantes grados a la de la piel. El cuerpo responde a este estímulo con una constricción y dilatación sucesiva de los vasos sanguíneos y como consecuencia, mejora nuestra circulación, además de aportarnos una agradable sensación de relajación.
  • El agua del mar también actúa como un poderoso estímulo mecánico: el empuje intermitente de las olas produce un verdadero masaje con presión y rozamiento, al mismo tiempo que nos obliga a realizar leves pero efectivos esfuerzos musculares para vencer el desplazamiento. Cuanto más agitado esté el mar, más intenso será este punto (pero ¡cuidado! ¡¡¡prohibido hacerlo cuando el baño no esté permitido!!!)
  • La arena marina es un agente termoterápico, ya que la arena seca caliente es un medio excelente para aplicar calor al organismo. Además, también actúa como agente cinesiterápico, o lo que es lo mismo, la marcha y la carrera sobre la arena seca favorece la musculatura de los pies, con efecto de masaje en las partes blandas al ir cediendo constantemente bajo el movimiento del pie.
¿Para qué casos es recomendable?
  • La talasoterapia está especialmente indicada, siempre refiriéndonos a fisioterapia, en casos que afectan al aparato locomotor y especialmente en secuelas de traumatismos. El baño marino ayuda a reabsorber edemas, disminuir el dolor y a recuperar más rapidamente la funcionalidad. Se debe tener en cuenta que en caso de existir heridas o fracturas, éstas deben estar cicatrizadas. 
  • Para deformidades en los pies (en especial la marcha sobre la arena), en procesos artrósicos y degenerativos, en reumatismos, osteoporosis, etc., consiguiendo retrasar la evolución de la patología y mejorando la función articular.
  • En afecciones de las vías respiratorias, el efecto del ambiente húmedo y el aire marino son indicados para la rinitis, la bronquitis asmática o la faringitis.
No será recomendable este tipo de terapias cuando las personas no puedan tener una respuesta adecuada al estímulo del baño marino (ancianos de edad muy avanzada o niños menores de 2 años), pacientes con enfermedades infecciosas, insuficiencia cardíaca, flebitis recientes, dermatosis, otitis, infecciones de las vías urinarias, alteraciones hepáticas graves, etcétera.

¿Cuándo y cómo es más aconsejable realizarlo?
  • Las horas de baño más favorables, siempre hablando a nivel de fisioterapia (cuidado con las quemaduras solares), son las últimas de la mañana hasta media tarde, siempre evitando el baño en las dos horas siguientes a la comida.
  • Es recomendable un ligero ejercicio físico y la exposición al sol antes del baño.
  • La entrada en el agua debe ser rápida y completa, de esta manera se obtiene mayor beneficio.
  • La duración del baño dependerá del individuo y de la temperatura del agua: cuanto más fría y agitada, más breve. En general, la duración media del baño en agua fresca será de 1 a 3 minutos, alargándose hasta los 15 en aguas más calientes, con sol intenso y escaso viento.
  • No se recomienda tomar más de un baño diario.
  • Después del baño, es recomendable realizar ejercicios físicos respiratorios y secarse al aire para facilitar el depósito de las sales sobre la piel.
Ya tenéis una excusa más para escaparos a la playa y disfrutar de los efectos de la fisioterapia en el agua del mar ;)

¡Feliz semana!

*Bibiliografía consultada: "Electroterapia, termoterapia e hidroterapia" - Cristina Aramburu de Vega, Emilio Muñoz Díaz y Celedonia Igual Camacho

martes, 4 de febrero de 2014

Verdades y mentiras de la fisioterapia (II)

¡Hola a tod@s de nuevo! Esta semana continuamos con el tema del anterior post, algunas creencias ciertas y otras erróneas sobre la visita al profesional de la fisioterapia. ¡Espero que os sean útiles!

6. "Cuanto más aprieta el músculo, mejor" - Uno de los grandes errores. Algunos pacientes me piden que les haga un masaje más fuerte, que "apriete más" porque creen que así el masaje hace más efecto o la contractura o lesión desaparecerá antes. Al contrario: podemos ocasionar un efecto rebote y, además, los dolores al día siguiente pueden ser insoportables, puedes tener mareos... El fisioterapeuta, explorando la zona, sabe la intensidad que debe aplicar a su trabajo. Es como una tuerca: si la apretamos demasiado, se pasa de rosca.

foto: dime.um.es

7. "El fisioterapeuta sólo sirve para temas musculares" - Nuestro trabajo engloba todo aquello que tiene relación con el sistema musculoesquelético y sistema nervioso, tanto central como periférico. De ahí que existan fisioterapeutas especializados en todos los temas relacionados con salud, no sólo con traumatología (tendón, ligamento, músculo o hueso): fisioterapia respiratoria, pediátrica, cardiocirculatoria, etcétera.

8. "Sólo acudo al fisio cuando me duele" - Como ya hemos hablado en otros posts, no es recomendable esperar a tener un dolor intenso para acudir a la consulta. Esto tampoco quiere decir que debamos ser alarmistas pero ante una molestia, cuanto antes sepamos su causa y comencemos a tratarla (en el caso de que sea necesario), más rápido evolucionaremos. De lo contrario, algo que podría solucionarse en pocas semanas puede alargarse a varios meses e incluso años. Además, la prevención es importante cuando tenemos tendencia a la aparición de alguna lesión (por ejemplo, contracturas de origen postural)

9. "El fisioterapeuta NO diagnostica" - Para eso están los médicos. Nosotros podemos realizar valoraciones fisioterápicas, es decir, con la exploración del paciente y ésta sirve a la hora de que determinemos el tratamiento que vamos a realizar en la consulta pero la emisión tanto de diagnóstico como de informes corresponde al facultativo, excepto en los casos de medicina legal en los que el fisio actúe como perito.

¿Tenéis alguna duda más que os gustaría resolver? Podéis hacérmela llegar en el apartado de comentarios que hay justo debajo de este post o a través del correo, getsemaniubeda@gmail.com

Espero que esta serie de posts os hayan servido para borrar algunos mitos sobre nuestro trabajo diario y para confirmar otros. Me pongo en marcha a preparar el siguiente tema. ¡Feliz semana!

martes, 21 de enero de 2014

Verdades y mentiras de la fisioterapia (I)

A menudo podemos observar en la consulta pacientes que llegan o llaman con algunas dudas e ideas erróneas sobre en qué consiste nuestro trabajo y las funciones del mismo. Por eso, en este post quiero aclarar, desde mi punto de vista, algunos conceptos sobre qué es, qué NO es y para qué sirve la fisioterapia:

1. "Un fisioterapeuta no es un masajista." - La fisioterapia es más que un masaje; se trata de un conjunto de medios físicos que, combinadas, buscan mejorar la salud física del paciente. Esto quiere decir dos cosas: ni consiste sólo en un masaje manual, ni sólo en aparatos. Cada caso se debe valorar y establecer la cantidad de una cosa y otra que es necesaria. Algunos centros basan sus tratamientos únicamente en pasar a sus pacientes por sucesivos aparatos novedosos-ultra-mega-sónicos para obviar su falta de profesionalidad, de personal, o de ambas cosas, lo cual es totalmente respetable y también se considera fisioterapia. Tampoco se trata de dar un masaje manual de una hora de duración porque su efecto por sí solo será insuficiente en una gran mayoría de casos.

foto:groupon.es


2. "La fisioterapia no es una ciencia exacta." - Cada tratamiento es diferente al anterior o al siguiente. Personalmente, soy contraria a seguir protocolos regidos por patrones que se repiten sesión tras sesión, por una sencilla razón: el estado del paciente cuando llega a la primera visita nada tiene que ver con el que tendrá la tercera, la quinta ni mucho menos las últimas. La duración depende de la zona, la lesión a tratar y el estado de la misma.  Las sesiones cronometradas responden más a un interés económico que de atención a la salud del paciente.

3. "La fisioterapia es sólo para deportistas" - Es cierto que para los deportistas es indispensable contar con un fisioterapeuta "de cabecera" pero todos estamos expuestos a lesiones en nuestras actividades de la vida diaria: posturas, movimientos, esfuerzos y determinadas patologías inherentes o no a la edad requieren de tratamientos curativos y/o paliativos. La fisioterapia trata de hacer nuestro día a día más confortable.

4. "La fisioterapia duele". - No hay que tener miedo a acudir al fisioterapeuta porque no es así. Al contrario, ¡lo que sentirás es alivio! En la manipulación de una zona contracturada o lesionada puedes notar cierta molestia pero no deja de ser un "dolor agradable" porque te alivia la tensión de la zona. Si cuando el fisio trabaja tu cuerpo sientes mucho dolor, avísalo y te dirá si es lo normal o debe reducir la intensidad. Es cierto que en ocasiones en que la musculatura está muy cargada, se puede sentir cierta molestia al día siguiente que generalmente se eliminará con los analgésicos habituales.

5. "Cuando me crujen, me siento mejor" - Realmente, el "crujir" no es más que eliminar a modo de un gas que se acumula en nuestras articulaciones. Esa función es más propia de osteópatas y, aunque los fisios estamos capacitados para realizarla, particularmente no soy partidaria de ella porque creo que son más sus posibles riesgos que sus beneficios. Y recordar: un fisioterapeuta puede tener la especialidad en osteopatía pero un osteópata por sí solo NO PUEDE EJERCER COMO FISIOTERAPEUTA.Lo mismo se aplica a los quiromasajistas. Es como si un traumatólogo no fuese previamente licenciado en Medicina.

En el próximo post seguimos hablando de ello con algunos tips más ¡Feliz semana!

jueves, 5 de diciembre de 2013

Infiltraciones: ¿una verdadera solución?

¡Hola a tod@s! Después de hablar en los últimos posts sobre algunas lesiones comunes que suelo ver en mi consulta (temática que continuaremos más adelante), esta vez os quiero hablar de una técnica invasiva que tiene como finalidad la eliminación del dolor: las infiltraciones. Sus pros y sus contras.

 Si habéis tenido o conocéis de alguien que padezca problemas en alguna articulación (rodilla, hombro...) sabréis exactamente a qué me refiero. Además, es común escuchar en los medios de comunicación que a un deportista profesional se le ha "infiltrado" para poder participar en una competición determinada. Pero, ¿es una técnica realmente eficaz? ¿Qué efectos a corto y largo plazo puede tener? ¿Es una verdadera solución al problema?

foto: tutraumatologo.com


¿En qué consiste una infiltración?

Se trata de una técnica invasiva que consiste en la aplicación de forma local, a modo de inyección, de una mezcla de corticoides y anestésicos con la finalidad de eliminar o aliviar dolores musculares, articulares, tendinosos, etcétera.

¿Qué son los corticoides y por qué se prescriben?

Los corticoides son una sustancia química que, como casi todos hemos oído alguna vez, es en sí misma perjudicial, ya que inhibe la formación de colágeno por el organismo, provocando un deterioro tanto del hueso como del cartílago y aumentando el riesgo de padecer osteoporosis.

Sin embargo, es cierto que esta sustancia tiene un gran poder antiinflamatorio. Por ello, muchos médicos suelen aplicar la técnica de su infiltración ante la persistencia de dolor en algunos pacientes con lesiones. 

Pros y contras 

La infiltración es un método que puede ser efectivo en la calma del dolor.  El peligro es que lo rápido no siempre es lo mejor. Muchas veces, en mi opinión, el médico busca una solución rápida y a la desesperada. No debemos olvidar que el dolor es una señal de alarma de nuestro cuerpo que nos avisa de que algo no va bien; su eliminación no implica que la lesión que lo provoca haya desaparecido, por lo que ésta puede agravarse e incluso cronificarse. Este es el caso que comentábamos al principio del post de deportistas profesionales que se infiltran para una prueba concreta y, posteriormente, pueden ver empeorado el pronóstico inicial por "forzar la máquina".

Además, existen efectos secundarios que pueden hacerse presentes. Los restos de corticoides quedan depositados y permanecen en el organismo durante un largo periodo de tiempo, como se ha podido contrastar en estudios científicos, y como me transmite en multitud de ocasiones un colega traumatólogo, acostumbrado a ver esta problemática habitualmente en su consulta.

¿Cuándo y cuántas se pueden aplicar?

Esta técnica, SIEMPRE pautada por un médico especialista, no puede aplicarse habitualmente ni en un número indefinido sino que es una opción muy concreta y puntual. Tanto el número de infiltraciones como el intervalo de tiempo entre éstas debe ser determinado por el propio médico.

¿Son recomendables?

En mi opinión como fisioterapeuta, la aplicación de las infiltraciones se debe llevar a cabo en aquellos pacientes en los que el dolor no remite, siempre y cuando se le informe a la persona de las precauciones que debe tomar. Al igual que la cirugía, la infiltración es el último recurso cuando ya se han probado otros tratamientos conservadores. NO ES RECOMENDABLE NUNCA aplicar infiltraciones sin tener un diagnóstico previo que indique claramente cuál es la patología que provoca ese dolor, ya que se puede enmascarar y agravar.

Recordemos: las infiltraciones son una técnica para aliviar el dolor pero NO SOLUCIONA EL PROBLEMA que lo provoca.

Además, esta técnica se puede compaginar con tratamientos fisioterápicos para aliviar el dolor hasta estabilizar y pasar la fase aguda de la patología. En estos casos, la comunicación entre el médico especialista y el fisioterapeuta es importante.

¿Habéis sido tratados alguna vez con este tipo de técnica? ¿Qué tal su resultado? Recordad que si tenéis cualquier duda más acerca de ella, podéis hacérmela llegar a través del formulario de comentarios al final de este post o en el correo, getsemaniubeda@gmail.com, Facebook (Fisioterapia Getsemaní Úbeda) o Twitter (@FisioGetsemani)

Espero que os resultado interesante

¡Hasta el próximo post!

martes, 12 de noviembre de 2013

Sobrecarga, la antesala de la lesión

¡Hola a tod@s!

Tal y como ya os adelanté cuando hablamos de las contracturas y las roturas fibrilares, en este post vamos a tratar la que es, sin duda, la antesala de las lesiones anteriores: la sobrecarga muscular.

¿Qué es una sobrecarga?

Muy sencillo: la sobrecarga es el aumento de tensión de un músculo, lo que conlleva a que no tenga su elasticidad habitual. Esto nos indica la fatiga del músculo en cuestión, es decir, que está sometido a más actividad de la habitual o que estamos realizando algún "uso" incorrecto del mismo.

La sobrecarga es el paso previo a una posible lesión, como una contractura, rotura fibrilar, etc. El organismo, en este caso el grupo muscular en cuestión, nos avisa de que no está en condiciones idóneas y es conveniente relajarlo para que vuelva a su estado óptimo.


foto: efe


¿Por qué se produce?

Las causas por las que el músculo se sobrecarga pueden ser muy diversas. Las más habituales son:

  • Actividad diaria (trabajo, hogar, niños...)
  • Práctica de deporte, cuando no estamos acostumbrados a ello, o si lo estamos, por un sobreesfuerzo mayor al habitual (por ejemplo, no trabajamos igual ante un partido amistoso que ante un campeonato)
  • Tras una lesión mal curada, cuando no ha habido una recuperación completa y volvemos a la actividad habitual o a aquella que produjo el problema.
Es importante recalcar llegados a este punto que la sobrecarga no es lo mismo que "tener agujetas".  El dolor es similar pero el origen es diferente. Las agujetas se producen siempre a consecuencia de la realización de ejercicio o esfuerzo físico, mientras que la sobrecarga puede aparecer por estas causas pero también con la actividad habitual o las posturas de la vida diaria. 

¿Qué síntomas notamos?

El paciente suele apreciar la zona sobrecargada con mucha dureza al tacto y a la presión pero, a diferencia de la contractura (en la que se nota lo que muchos refieren como "bolita"), en estos casos el dolor se extiende como una banda tensa a lo largo de toda la zona.
  • Dolor
  • Limitación de la movilidad
  • En ocasiones, sensación de quemazón por una alteración de la circulación a consecuencia de la sobrecarga
  • Atrofia muscular, derivada de la pérdida de masa de la parte afectada
¿Cómo actuar ante una sobrecarga?

Los masajes manuales y con estiramientos, unidos a terapias complementarias son las fórmulas para poner de nuevo el músculo en forma. Sin embargo, estableceremos dos pautas a seguir, dependiendo de las circunstancias del paciente:
  • Si la sobrecarga llega tras una lesión previa, los esfuerzos se centrarán en recuperar completamente la parte afectada antes de reiniciar la actividad, para poder hacerlo en plenas factulades.
  • Si no hay lesión previa, con los tratamientos que hemos indicado al comienzo del párrafo calentaremos y estiraremos el músculo con tendencia a la sobrecarga.
¿Cómo se pueden prevenir?


  • Evitando posturas incómodas, en las que algún músculo esté en tensión
  • Trabajando en un ambiente cómodo, con una higiene postural saludable
  • Realizando actividad física en condiciones adecuadas:
    • El equipamiento, y especialmente el calzado, es fundamental que sea el correcto a la hora de realizar deporte
    • El terreno en el que practiquemos la actividad, sea del tipo que sea, debe ser adecuado a la misma.
Espero que este post os sirva de ayuda para prevenir y cuidar un poco mejor vuestro organismo.

¡Hasta el próximo post!

sábado, 19 de octubre de 2013

Roturas fibrilares, una lesión no sólo de deportistas

¡Hola a tod@s!
En el pasado post iniciamos una serie de artículos sobre dolencias comunes que veo frecuentemente en la consulta. Las contracturas sean probablemente las más comunes pero existen otras también muy habituales, como las roturas fibrilares , una lesión que en contra de la creencia general, no sólo le ocurre a los deportistas sino que nos puede suceder en cualquier situación de nuestra vida cotidiana.

¿Qué son las roturas fibrilares?
Ya hemos comentado en alguna ocasión que los músculos están formados por toda una serie de fibras. Por tanto, una rotura fibrilar se produce, como su propio nombre indica, cuando alguna o algunas de esas fibras se rompe. Las más comunes se producen en los miembros inferiores (isquiotibiales, gemelos, cuádriceps) pero a veces también afecta a los brazos o miembros superiores.

Esta ruptura es interna, de modo que por fuera no lo podemos apreciar. Esta lesión se detecta mediante una exploración física, una ecografía y/o una resonancia nuclear magnética, dependiendo de la profundidad, tamaño y demás características de la misma.

¿Qué causas la producen?
Partimos de la base que a cualquiera nos puede ocurrir una rotura fibrilar, por ejemplo, andando por la calle pero casi siempre en estos casos, tenemos una causa de fondo que la ha provocado, que puede ser por ejemplo una mala hidratación del organismo o un déficit de vitaminas.

Otras veces esa acción es la causante directa e inmediata de la lesión. En general, las causas más comunes que la producen son:

  • Rotura tras un esfuerzo
  • Traumatismo directo (un golpe)
  • Durante la realización de deporte, especialmente en deportistas que están empezando, al exigir al cuerpo un nivel de esfuerzo para que el que la musculatura todavía no está preparada
  • Una sobrecarga por sobreesfuerzo no tratada.
¿Qué síntomas aparecen?

  • Sin duda, el síntoma más evidente en toda rotura fibrilar es el llamado "Signo de la pedrada", "Signo del hachazo" o "Gap". Como su propio nombre indica, se siente como si te dieran una patada o golpe (evidentemente, sin que así realmente sea) en la zona  donde se ha producido la ruptura
  • Dolor agudo
  • Impotencia funcional: el músculo, tendón o ligamento no responde
  • Inflamación
  • Aumento de la sensibilidad
  • Derrame, hematoma, que será más o menos grande en función de la zona y de la extensión de la misma. Por ejemplo, en el caso de que se produzca en los isquiotibiales éste puede ser exagerado, como podéis ver en la foto a continuación. 

¿Cómo se tratan?
Es importante recalcar que si la rotura del músculo o tendón es total, la única solución es la intervención quirúrgica.

Cuando se trata de una rotura parcial, es indispensable acudir al fisioterapeuta para que realice una exploración física y manual en la que localice exactamente la rotura y determine el tratamiento a seguir. En las primeras fases, se recomienda la aplicación de frío para reducir la inflamación. Después, la recuperación se basa en masajes específicos, sonoterapia y electroterapia si procede.

El tiempo de recuperación depende de la gravedad de la rotura, de la zona, de la actividad que se lleve a cabo... En general, si no es muy grave y no existen complicaciones el tiempo de rehabilitación oscila entre 4-6 semanas.

¿Cómo se pueden prevenir?
Estos consejos pueden ayudaros a prevenir las roturas fibrilares, especialmente a las personas que hacéis algún tipo de ejercicio:

  • Antes y después de realizar deporte, recalco de nuevo la importancia de los estiramientos específicos del grupo muscular que vayamos a trabajar. SIEMPRE hay que calentar.
  • Si hay sobrecargas (hablaremos de ellas en el próximo post), no forzar el grupo muscular afectado.
  • El tratamiento preventivo en tu fisioterapeuta, con masajes de descarga periódicos es muy importante.

En el próximo post, veremos el paso previo a esta lesión: la sobrecarga. ¿Qué es realmente? 

Cualquier duda, recordad que podéis hacérmela llegar a través del apartado de comentarios de este blog, al correo getsemaniubeda@gmail.com, o bien a través de Facebook (Fisioterapia Getsemaní Úbeda) o Twitter (FisioGetsemani)

¡Feliz fin de semana y que comencéis la próxima con muy buen pie!



*Fotos: efisioterapia, madriddental

lunes, 30 de septiembre de 2013

Contracturas

En este post seguro que muchos de vosotros (por no decir todos) os vais a sentir identificados. Y es que ¿quién no ha sentido alguna vez ese dolor agudo en el cuello que parece atravesarte el músculo? ¿Quién no ha notado un "nudo", "bolita" o "mordisco" en alguna parte de nuestra espalda? Esa es la molestia que se siente cuando se padece una contractura

foto: tumedico.com


¿Qué es una contractura?
Técnicamente, se define como una "contracción involuntaria, duradera o permanente, de uno o más grupos musculares". Para que lo entendáis mejor, todos los músculos del cuerpo tienen una cierta tensión, que les permite mantenernos en pie y realizar los movimientos. Los músculos funcionan contrayéndose o relajándose, es decir, estirando y encogiendo. Cuando la musculatura se tensa durante mucho tiempo y no consigue llegar a la relajación (por diversas causas que ahora veremos), se forma la contractura.

Existe una fase previa a la contractura, la llamada sobrecarga: consiste en una banda tensa en la que el "nudo" todavía no se ha formado pero el músculo comienza a tener una cierta tensión anormal.

¿Qué causas la producen?
Las causas pueden ser muy diversas: un aumento de tensión, una postura mantenida durante mucho tiempo, un golpe (por ejemplo, un accidente de trafico) o un encamamiento...

En una contractura, ¿los músculos se "montan"?
Esta es una de las ideas erróneas que muchos pacientes tienen. En realidad NO es así: las fibras musculares son como un montón de hilos y cuando se tensan y no llegan a relajarse podríamos decir que se anudan. Es debido a ello que desde fuera se notan al tacto bultos en la zona afectada, e incluso, en las contracturas más acentuadas, podemos llegar a apreciarlos con la vista. 

¿Cómo se tratan?
Se puede relajar la musculatura bien con medicación o mediante tratamientos de fisioterapia combinados con terapias manuales y sonoterapia. Esta opción sirve para "desenredar" las fibras del músculo; podríamos compararlo con el cepillo que utilizamos para deshacer los enredos del pelo.  El tratamiento es similar tanto para la sobrecarga como para la contractura pero el tiempo de recuperación variará dependiendo de si la contractura está establecida o no y del tiempo de evolución desde que se formó

Normalmente, las contracturas derivadas de posturas suelen tener tendencia a cronificarse, con lo que su eliminación suele ser larga, llegando a quedarse en fase dormida y a activarse puntualmente, en función de si repetimos el agente que la desencadena.

¿Cómo se pueden prevenir?
Para evitar la aparición de contracturas o disminuir la intensidad de éstas es recomendable seguir los siguientes consejos:
Cualquier duda, recordad que podéis hacérmela llegar a través del apartado de comentarios de este blog, al correo getsemaniubeda@gmail.com, o bien a través de Facebook (Fisioterapia Getsemaní Úbeda) o Twitter (FisioGetsemani)

¡Feliz semana!


viernes, 6 de septiembre de 2013

Vuelta a la actividad física

Bienvenidos de nuevo, después del necesario parón estival, a este espacio donde intento daros consejos para cuidar vuestro cuerpo y resolver vuestras dudas. ¡Volvemos con las pilas cargadas!

foto:gatorade.es
Tras unas semanas de descanso, relajación y desconexión toca volver a las tareas, el estrés, los horarios ajustados y las obligaciones. A nuestro ánimo le cuesta hacerse a la idea de retomar la actividad de antes del verano. Pero no es el único:también nuestro cuerpo necesita un proceso para volver a la rutina pre-vacacional. 

En la televisión, seguro que habéis visto cómo todos los deportistas de élite (equipos de fútbol, de baloncesto, etc) realizan una pretemporada tras las vacaciones de verano. Esa periodo antes de comenzar la temporada de competición oficial sirve para comenzar la puesta en marcha de su cuerpo al trabajo que realiza. Es en esta época cuando las primeras lesiones hacen su aparición, algo habitual debido a los sobreesfuerzos y a que la musculatura, en cierto modo, está debilitada. 

Tras un tiempo sin hacer ejercicio (por ejemplo, después del verano) se producen cambios en nuestro organismo, como pueden ser:

  • Aumento de peso
  • Disminución de la resistencia al ejercicio
  • Pequeñas atrofias musculares
  • Disminución del tono muscular
  • Pérdida de flexibilidad
Cuando una persona está acostumbrada a realizar ejercicio físico regularmente estos ceses de actividad afectan  a nuestro organismo. Por ello, previo a retomar la actividad normal que realizábamos antes debemos realizar unas sesiones de readaptación y la vuelta debe ser progresiva. 


Lo ideal es que nos remontemos al inicio de nuestra actividad física, a la intensidad con la que empezamos a practicar deporte, aunque ahora los plazos de evolución serán mucho más cortos porque nuestro cuerpo no está como antes de comenzar por primera vez. 

Ante cualquier duda sobre qué rutina debemos adoptar al comenzar a realizar ejercicio tras un parón de varias semanas es recomendable acudir a tu fisioterapeuta para que sea él o ella quien te indique las pautas a seguir. También ante cualquier molestia durante la fase de vuelta al ejercicio es fundamental visitar al fisio, para que éste evalúe si existe algún tipo de lesión incipiente, evitando que se agrave y nos dé problemas cuando la actividad física sea de intensidad normal.

Ya sabéis, prevenir es curar. Que las lesiones no amarguen la "vuelta al cole" de tu cuerpo.

lunes, 5 de agosto de 2013

En vacaciones, ¡que no sufra tu cuerpo!



Ha llegado, por fin, agosto. Después de un año de gratificante y al mismo tiempo intenso trabajo, cerramos el gabinete de fisioterapia hasta el próximo 2 de septiembre. Toca descansar y reponer fuerzas para estar a disposición de todos vosotr@s dentro de cuatro semanas. El blog también se toma un respiro por vacaciones. 

Pero te hayas ido, te vayas o te quedes nunca debemos descuidar el cuidado de la salud de nuestro cuerpo, que en verano puede sufrir especialmente. Por eso, el último post antes del descanso es un decálogo de consejos para que tu cuerpo no se resienta tras las merecidas vacaciones:

1. Extrañar la cama. Si vas a dormir en una cama que no es la habitual (ya sea en hotel, apartamento, etc), es importante adoptar posturas adecuadas para evitar los dolores articulares y musculares, consecuencia de lo que coloquialmente se conoce como "extrañar la cama". Las posturas recomendables son boca arriba (decúbito supino) o en posición fetal (decubito lateral).

2. La almohada. Siguiendo con el punto anterior, el uso de un almohadón correcto es fundamental para evitar dolores al día siguiente. Hoy en día, ya existen en muchos hoteles una carta de amohadas para que el cliente pueda elegir la que más se ajusta a la que utiliza habitualmente.

3. Levántate y anda. En viajes largos, cada dos horas es recomendable parar y bajar del vehículo para dar un ligero paseo. Si vas en avión o en barco, levántate y anda por el pasillo o la cubierta respectivamente.Con ello favoreceremos la circulación y evitaremos picores y dolores en las piernas. En todos los casos, utiliza además almohadas cervicales de viaje.

4. Cuidado con las corrientes de aire. En noches calurosas, tenemos tendencia a dormir con las ventanas abiertas o con el aire acondicionado en marcha. Mucha precaución porque estar expuestos directamente a las corrientes puede hacer que nos levantemos con una dolorosa tortícolis (o con un buen resfriado).

5. Ejercicio inconsciente. Al sumergirnos en la playa o en la piscina y jugar o realizar deporte en ellas, nos encontramos frescos y no tenemos sensación de esfuerzo; lo vemos como un juego, pero ¡ojo! en realidad nuestro cuerpo está trabajando. Si no estamos acostumbrados a ello, pueden aparecer las llamadas lesiones del "deportista inexperto": contracturas, roturas musculares, esguinces...

6. Mantener el hábito. Teniendo en cuenta el punto anterior, es recomendable no excederse pero tampoco abandonar completamente los hábitos saludables (tras la vuelta de vacaciones hablaremos de la pérdida de tono muscular tras un período de inactividad). Y si durante el año no has hecho ejercicio pero quieres empezar ahora, hazlo progresivamente.

7. Natación. Si tienes problemas de espaldas, aprovecha para nadar. Pero antes de elegir el estilo que vas a practicas, consúltalo con tu fisioterapeuta, porque todos no son adecuados para según qué problemas.

8. El calzado. Vuelvo a incidir en este importante aspecto, que también en vacaciones debemos cuidar. Los zapatos de verano (especialmente las sandalias planas, con tiras, los taconazos finos y altos o las chanclas de dedo) destrozan los pies y suelen provocar, a medio-corto plazo, fascitis, tendinitir y metatarsalgias (dolor en la almohadilla del pie). El calzado ideal es el zapato con un poco de suela o de cuña (3-4 centímetros de tacón para las mujeres), para que amortigüe nuestras pisadas.

9. No, gracias. Esa debería ser tu respuesta si estás en la playa y se acercan ofreciéndote un masaje (algunos, incluso con "final feliz"). Las personas que lo hacen están cometiendo un delito contra la salud, al tratarse de NO PROFESIONALES de la fisioterapia. Para ti, es todo un riesgo: por un lado, a nivel muscular por las lesiones que te pueda crear; y por otro, porque no hay ningún tipo de higiene y las condiciones del "paciente" (tumbado en la arena o en una hamaca) no son las apropiadas. La garantía es cero, por no hablar de otras consecuencias (como que desaparezcan misteriosamente tus pertenencias). Por desgracia, en la consulta todos los años vemos muchísimos casos de gente lesionadas por estas prácticas.

10. El último punto no es un consejo sino una obligación: DISFRUTA, descansa y aprovecha para recargar pilas. Pero, eso sí, sin dejar de cuidar tu cuerpo para que la vuelta sea un poco menos difícil.

¡FELIZ VERANO! 

lunes, 24 de junio de 2013

¿Es mejor correr o andar?

¡Cuántas veces habré oído esta pregunta en la consulta! Y cuántas "hipótesis" se oyen y se leen al respecto... ¿Ciertas? Algunas sí y muchas otras no. Por eso, siguiendo con el último post vamos a dedicarnos a decidir cuál de las dos opciones es la más adecuada para cada uno.

foto:entrenamientos.es


En primer lugar, hay que decir que la elección de la actividad depende fundamentalmente de nosotros. El hecho de correr o de andar implica unas características y un esfuerzo determinados y nuestras condiciones físicas, capacidades y disponibilidad serán las que hagan más adecuada una u otra opción.

Beneficios, diferencias y falsos mitos
Salir a andar o a correr aporta beneficios importantes a nivel óseo, muscular y articular; tonifica el cuerpo y mejora el sistema cardiocirculatorio. 

Debemos, en primer lugar, romper un mito: andando no se quema grasa. FALSO. Si se hace a una velocidad rápida (nada de pasear) conseguiremos reducir centímetros y tonificar. Evidentemente, el ritmo de pérdida es más lento que si corremos pero es más importante la constancia y la regularidad en la actividad física que la intensidad.

En el caso de hacer footing, es importante mantener un ritmo constante durante el ejercicio (no cambiar bruscamente) e ir aumentando progresivamente la velocidad de la carrera con el paso de las semanas.

Tanto si elegimos andar como si optamos por correr, es fundamental NO parar de golpe. Antes de finalizar debemos dedicar los últimos minutos a la llamada "Vuelta a la calma" (especialmente al correr), en la que disminuiremos progresivamente el ritmo para acabar realizando estiramientos y respiraciones profundas que ayuden a nuestro organismo a volver a la normalidad.

¿Cómo sé qué es mejor para mí?
Algunos factores que debemos tener en cuenta a la hora de decantarnos son:

* Edad: a partir de 60-65 años es más recomendable andar que correr.

* Condiciones físicas y de salud: si no tienes experiencia previa haciendo deporte o no has realizado durante mucho tiempo atrás, si acabas de salir de una convalecencia... opta por comenzar andando. Las personas con problemas de corazón o colesterol así como problemas en rodillas, tobillos, caderas o espalda deben optar por andar y NO correr sin antes consultar con su fisioterapeuta o médico.

* Tiempo que le puedes dedicar: es fundamental este factor de cara a evitar lesiones. Mejor andar 3 días a la semana que correr únicamente uno, y viceversa.

* Durante cuánto tiempo quiero realizar la actividad: a largo plazo, andar provoca menos lesiones que correr

* Qué resultado quiero obtener y en cuánto tiempo: para mantener el cuerpo en forma y activado basta con andar durante una hora un par de días a la semana. Si queremos resultados visibles de forma más rápida, correr será la mejor opción.

Mi consejo...
Comienza andando 2-3 días a la semana a velocidad rápida para adaptar tu cuerpo y, poco a poco, aumenta el ritmo para pasar en unos meses a correr.

lunes, 3 de junio de 2013

Running: beneficios y consejos

El "Running" y el "Jogging", o lo que es lo mismo, salir a correr o a andar se ha puesto de moda. En estos meses especialmente, con un clima suave y sin calor ni frío extremo, se multiplica el número de personas que deciden practicar este deporte. Sus beneficios son múltiples: mantiene en forma, tonifica la musculatura y además, es económico, se puede practicar a cualquier hora del día (siempre es más recomendable a primera de la mañana o a última de la tarde) y puede realizarse por la ciudad, solo o acompañado.

foto: runningzgz.com

Sin embargo, como en cualquier deporte hay partes de nuestro cuerpo que debemos cuidar para evitar que sufran. En este caso, los pies y las articulaciones de carga, como los tobillos y las rodillas, son las que trabajan especialmente y por ellos suelen ser frecuentes las lesiones en ellas. ¿Las más comunes? 

  • La tendinopatía conocida como "pata de ganso" (muy común en deportistas), que se produce en la zona de la rodilla donde acaban algunos músculos del cuádriceps y que es muy dolorosa al correr o incluso al andar
  • El esguince de tobillo por distensión de ligamentos o por no usar un buen calzado por la práctica deportiva
  • La fascitis plantar, una inflamación de la planta del pie que se produce sobretodo cuando la suela de las zapatillas es muy dura. Muchas veces se confunde con un espolón; a veces este espolón existe pero no es el que provoca el dolor.
  • La tendinopatía o sobrecarga del tendón de Aquiles, que es muy importante cuidar para evitar la rotura de éste.
Consejos para practicar running de forma segura
  • Calentar bien las articulaciones que van a intervenir en el acto deportivo. Es FUNDAMENTAL este paso, al igual que el siguiente, para evitar las lesiones. Las cremas calentadoras pueden servir, pero no son suficientes por sí solas, necesitan el trabajo previo de nuestros músculos. Éstas son más recomendables cuando tenemos una lesión a medio tratar.
  • Un buen estiramiento al empezar y al finalizar es IMPRESCINDIBLE junto al calentamiento.
  • Uso de un calzado adecuado, tanto para el pie de cada uno como para el terreno sobre el que se va a correr (no es lo mismo practicar running en una pista de atletismo que en un camino de tierra o en el asfalto de la ciudad). Dentro de poco haremos un post centrado en este punto.
  • Cuando empieces a correr, hazlo de forma progresiva, aumentando la intensidad y la duración del ejercicio progresivamente. No fuerces la máquina porque el sobreesfuerzo te hará parar.
  • Es importante que las piernas tengan una buena masa muscular, es decir, que estén fuertes para evitar desequilibrios. De lo contrario, se recomienda hacer un tiempo de ejercicio de potenciación de la musculatura para ponerlas a punto. El cuerpo debe estar preparado para el ejercicio.
  • Los masajes de descarga. Seguro que habréis oído hablar de la conveniencia de su realización tras correr (por ejemplo, tras una maratón). Hay profesionales partidarios de su práctica nada más acabar el ejercicio. Pero a mí personalmente me parece mejor hacerlos después de un tiempo (desde un par de horas aun día después) para evitar producir lesiones.
  • Si corres habitualmente, es importante acudir periódicamente al fisioterapeuta para hacer un masaje de descarga y tonificación de piernas. 
  • Del mismo modo, si se aprecia atrofia de la musculatura (es decir, que los músculos no responden) se debe acudir a un traumatólogo o fisioterapeuta para valorar la posibilidad de aplicar corrientes de potenciación, que preparan el músculo para la carrera.
  • Si se siente dolor mientras se corre o al acabar, cesar la actividad y acudir al fisioterapeuta. Es MUY IMPORTANTE puesto que lo que puede ser una lesión leve, se puede agravar si no se coge a tiempo.
Y vosotros, ¿practicáis running habitualmente? ¿Os parecen útiles estos consejos? ¿Tenéis alguna duda que queráis resolver? Podéis dejarla en el apartado de comentarios al final de este post o enviármela al correo getsemaniubeda@gmail.com o a través de Facebook (Fisioterapia Getsemaní Úbeda) o Twitter (@Fisiogetsemaní) y os las resolveré.

Un saludo y ¡a practicar ejercicio!